En 30 segundos
- Las pérdidas de orina, la pesadez vaginal y el dolor en las relaciones son frecuentes, pero no son normales ni inevitables.
- El orden importa: respiración y suelo pélvico antes que abdomen, y abdomen antes que impacto.
- La valoración específica de suelo pélvico a las 6-8 semanas debería ser rutina, no excepción.
- Correr y saltar son de lo último que se reintroduce, no de lo primero.
Hay una frase que hace mucho daño: «es normal después de tener un hijo». Es frecuente, que no es lo mismo. Y frecuente no significa que haya que aguantarlo veinte años.
Qué ha pasado ahí abajo
Durante el embarazo, el suelo pélvico ha soportado un aumento progresivo de carga durante meses. En un parto vaginal, además, esa musculatura se estira muy por encima de su rango habitual, y puede haber desgarros o episiotomía. En una cesárea no hay ese estiramiento final, pero sí nueve meses de carga y una cicatriz en la pared abdominal.
En los dos casos hay un sistema —diafragma, abdomen, suelo pélvico— que ha cambiado y necesita reaprender a coordinarse.
El orden correcto
- Semanas 0-2: descanso y respiraciónRespiración diafragmática tumbada, varias veces al día. Suena a poco y es la base de todo: reconecta diafragma y suelo pélvico.
- Semanas 2-6: activaciones suaves y paseosContracciones muy suaves del suelo pélvico, siempre sabiendo también soltar. Paseos cortos y progresivos. Nada de abdominales.
- Semanas 6-8: valoración específicaAquí es donde debería entrar una valoración de suelo pélvico, no solo la revisión ginecológica rutinaria. Se comprueba tono, fuerza, coordinación y estado de la cicatriz.
- Semanas 8-12: gestión de la presiónAprender a no aumentar la presión abdominal al esforzarse: al levantar al bebé, al toser, al cargar el carrito. Aquí entran los hipopresivos como una herramienta más.
- A partir de la semana 12: fuerzaSentadilla, empuje, cargar peso con técnica. La vida con un bebé es levantar peso muchas veces al día: mejor entrenada.
- Al final: impactoCorrer y saltar solo cuando no hay pérdidas ni pesadez con cargas menores. En muchos casos, a partir de los 3-6 meses.
Señales que merecen valoración, no paciencia: pérdidas de orina al toser, reír o correr; sensación de bulto o pesadez vaginal; dificultad para retener gases o heces; dolor en las relaciones; dolor en la cicatriz. Ninguna de estas cosas se arregla sola con el tiempo de forma fiable.
Los tres errores más comunes
Empezar por el abdomen
Los abdominales clásicos aumentan la presión sobre un suelo pélvico que aún no la gestiona. Es empujar hacia abajo lo que se quiere subir.
Volver a correr pronto
El impacto repetido es la carga más exigente para el suelo pélvico. Suele ser lo primero que se retoma y debería ser de lo último.
Hacer solo contracciones
Un suelo pélvico también tiene que saber relajarse. En bastantes casos el problema es exceso de tono, no falta de fuerza, y ahí las contracciones empeoran.
Esperar a que pase
Cuanto más tiempo lleva instaurado, más cuesta. Y no hay una ventana que se cierre: se puede tratar años después, pero es más trabajo.
Un suelo pélvico se recupera entrenándolo, igual que cualquier otro músculo. Y como cualquier otro músculo, no lo hace solo.
Y si el parto fue hace años
Se trata igual, y funciona. No existe un plazo tras el cual ya no se pueda hacer nada: el músculo responde al entrenamiento a cualquier edad y en cualquier momento. Lo que cambia es que suele haber más hábitos compensatorios que corregir, y por eso el proceso es algo más largo.
Puedes ver el enfoque completo en suelo pélvico e hipopresivos y lo relativo a la pared abdominal en diástasis abdominal.
Valoración de suelo pélvico
Consulta específica en el posparto y también años después. En Almería y en Roquetas de Mar, con cita previa.
Preguntas frecuentes
¿Cuándo puedo volver a correr?
Cuando no haya pérdidas ni sensación de pesadez con cargas progresivas menores: caminar rápido, subir escaleras, saltos suaves. Como referencia, no antes de los tres meses, y con frecuencia más.
¿Y si tuve cesárea?
El suelo pélvico también necesita valoración: soportó todo el embarazo. Además se trabaja específicamente la cicatriz y la pared abdominal.
¿Los ejercicios de Kegel valen?
Son útiles cuando están bien indicados y bien ejecutados. Una parte importante de las personas los hace mal sin saberlo, y en casos de hipertonía pueden empeorar. De ahí la valoración previa.
¿Cuántas sesiones se necesitan?
Depende del hallazgo. Lo habitual son entre cuatro y ocho sesiones combinadas con trabajo diario en casa.
¿Hace falta valoración interna?
Es lo que permite valorar tono, fuerza y coordinación con precisión. Se hace siempre con tu consentimiento explícito y se puede declinar; hay alternativas menos precisas.


